📜 30 de mayo, 47

Hace 40 años cumplí 7... —dije esta mañana, y solté una carcajada—.
Ya son 47, y quise recordar aquel cumpleaños número 7. Sé que no hubo fiesta, porque en casa no se acostumbraba. Pero sí recuerdo algo…

Recuerdo a mi mami evocando sus dolores de parto, su anhelo de tener una niña.
Ella, preguntándome si quería mi tallarín de pollo. Haciendo ese pequeño ritual suyo: preguntarle a mis piecitos hasta dónde llegarían.
¿Qué caminos recorrerían?
¿Irían a la escuela? ¿Al colegio? ¿A la universidad?
¿Me haría abogada? ¿O quizá doctora?
¿A qué países me llevarían?

Hoy tengo 47, y a diferencia de cuando tenía 7 años, no hubo ritual. Mami no llamó.
Ya no puede recordar que hoy es 30 de mayo,
porque su mente ahora juega con los tiempos... pero no con su amor por mí.

Cada día que hablamos, me recuerda que soy la hija amada y deseada que fue su sueño.
Aunque por la tarde olvide que hablamos por la mañana,
cuando escucha mi voz, algo en ella sabe —siente— que su hija es su orgullo.
Y que la ama profundamente.

Cuando pasa eso, le cuento el ritual de los piecitos,
y le digo que sí llegaron lejos.

Fueron a la escuela, al colegio, a la universidad.
No se hicieron ni abogada ni doctora, pero descubrieron su amor por la contabilidad,
y con ella —de una u otra forma— han llegado lejos.

Mis piecitos se hicieron viajeros.
Han cruzado mares.
Conocen México, Estados Unidos, República Dominicana, Filipinas, Indonesia, Tailandia, Corea del Sur, Japón…
y pronto conocerán China.

Gracias, mami, por estos 47 años.
Porque solo pasaron gracias a ti,
y al deseo tan grande que tenías…
de tener a tu niña.

Comentarios

Entradas populares