El dia que no cruce


06:06
Me desperte con el alma serena,
tras haber visto un fantasma con rostro de amor y dolor.
Ella, que fue refugio y tormenta,
la miré desde la otra orilla del tiempo.
Y yo —ya distinta, ya despierta—
decidí no cruzar.

Mi corazón saltó, sí.
Pero mi instinto —sabio, calmo, fuerte— dijo:
No es aquí. No es ahora. No es tu carga.
Y supe que su historia debe ser escrita por su propia mano.

Me acoste preguntándome si debí decir “hola”…
Pero también supe que a veces el verdadero amor
es no remover lo que aún duele.

Y mientras CDMX termina de abrazarme una vez más,
ciudad que me enseñó a correr,
a sobrevivir sin familia,
y de la que huí un día con miedo en el alma…

Hoy me deja ir distinta.
Más entera.
Más yo.
Y sé que volver fue sanar,
cerrar,
agradecer.

Hoy, a las 06:06, empieza otro ciclo.
Uno donde no huyo,
pero tampoco vuelvo a lo que te quebró.
Uno donde camino con paz,
aunque haya huellas viejas bajo mis pies.

 

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